Yoga at Home

Intuición Encantada / Enchanted Intuition


Conocí a Isabel hace algunos años en un almuerzo de conversaciones superficiales y acogedoras. Éramos un grupo que compartíamos el idioma, la cocina popular, miradas acerca de la vida y estar lejos de nuestros hogares.

La mayoría apoyábamos a la familia en crear una vida lejos de nuestros países. Los esposos eran hombres de negocio, diplomáticos, emprendedores, empleados y algunos aventureros, que habían recibido una oferta que prometía mejorar el ingreso, el estatus y muchas veces la carrera profesional de ellos. Las esposas se hacían cargo de la administración de la casa y la educación de los hijos.

La promesa incluía no solo mejores ingresos sino también viajes, educación de lujo para los hijos, acceso a mundos sofisticados y visitas al país de origen. Por el otro lado de la vereda, el costo era ver poco al marido, en muchos casos soledad y la dificultad en la adaptación, el idioma y las diferencia culturales.

Pero para Isabel no era el caso, ella desde que conoció a su marido, un diplomático americano, supo que la vida de nómade venía con el amor.

Tuvo una carrera interesante en los grandes teatros de Washington DC en los Estados Unidos en donde trabajo en la ejecución y diseño del vestuario de algunas de las operas más importantes del país. La costura era su pasión y tuvo grandes satisfacciones dedicándose profesionalmente a lo que amaba.

Cuando el amor tocó a su puerta, la costura venía con ella. De hecho se convirtió en un pedido tácito para su futuro marido, en cada lugar en donde vivieran ella contaría con un taller para estar en contacto con su pasión. Hasta el día de hoy, el lugar mágico de Isabel existe en cada país en donde la familia se traslada,

Así fue como la conocí, en su taller, un lugar importante en su vida y me parece que para contar historias importantes, tenemos que ir a los lugares importantes, y esta historia que no tiene que ver con el taller de costuras es muy importante.

En el taller ella me regala algunos detalles de su vida respecto a su trabajo, su emprendimiento y poco a poco entramos en el tema de los hijos. No recuerdo bien si me contó o no cuando la conversación de tener hijos se transformó en central para ella y su marido, tampoco sé donde, lo que sí me contó Isabel fue que hubo varios intentos fallidos y que hasta llegar a Vietnam nada había resultado.

Los hijos no llegaban con la facilidad que veían en otras parejas, hubo intentos con tratamientos en diversos países en donde el ilusionarse y desilusionarse fue cosa de pocas semanas.

Cuando llegó a Vietnam estaba cansada de los intentos y solo el sueño se mantenía intacto. En una de sus tantas caminatas, ella le preguntó a su esposo si pensaba que algún día serían padres, y él dijo que creía que no. En su diario escribió … “escojo creer que sí.”

Al día siguiente de esa conversación, Isabel asistió a la clínica de extranjeros para su revisión física anual. En la sala de espera saludo a una mujer por cortesía, y poco a poco se pusieron a conversar. Por razones poco claras para ella hoy, llegaron al tema de la fertilización asistida en el país.

Los detalles de esta conversación no los tengo claro, lo que sí recuerdo es que Isabel salió de esa sala con una dirección y un nombre, y ambos olían a esperanza. La dirección era de un hospital local y el nombre de una médica vietnamita.

Para quienes no están familiarizados con un hospital en Vietnam creo que la palabra caos le queda corto, es algo así como el tráfico en la ciudad, existen reglas, la gente las conoces pero cada uno decide ir a su bola, lo que resulta en un flujo caótico que avanza en donde todos los involucrados entienden lo que está pasando. Pues así mismo es un hospital en Vietnam.

Entonces fue allí donde este milagro ocurre, en un flujo caótico en donde las cosas funcionan con ritmo propio. El sentido común dio paso a la intuición y la confianza en los milagros. Casi sin pensarlo mucho, se vio en la sala de espera de quien se convertiría en la conductora de la magia de la reproducción.

Todo lo que siguió a esta decisión fue extraño, insospechado, e incomprensible.

La consulta de la doctora sin orden y llena de mujeres, las sillas y mesas de la sala de espera eran de esas chiquitas que hay en los colegios de infantes, una sensación de desorden ordenado (como suele suceder en este país).

Nada de esto estaba contemplado dentro de su esquema de atención médica, pero ¡se quedó!

Después de varias visitas para presentar exámenes y evaluar su situación, un día se sintió sobrepasada por el caos. Cuando llego su turno, le pregunto a la doctora si había otro lugar donde la podía atender de manera privada, con menos desorden, más limpio, algo que se asimilara a los estándares que ella conocía. La doctora la miro con dulzura y sin decirle una palabra Isabel comprendió que quedarse y aceptar era su decisión.

Isabel decidió quedarse y entregarse a la magia. Hoy, ella y su marido son padres de mellizos concebidos en el caos vietnamita, con un ritmo que entiende que la vida pasa cuándo pasa, y que mucho de lo que vivieron fue porque se entregaron sin hacer muchas preguntas.

Lo que Veo en esta historia

Pues yo veo magia, entrega, azar, intuición, en fin … vida.

Buscamos el sentido de la vida sin entender que mucho de lo que hacemos y vivimos es sin sentido. Que los resultados llegan cuando llegan y que por más que empujemos algunas cosas no salen cuando queremos sino cuando tienen que salir. No tenemos el control de todas las variables ¡esto es seguro!

La vida es un espectáculo en donde nos sorprendemos con magia, milagros y otros en esa línea.

Estar atento, consciente, presente y abierto nos muestra que la vida es más que lo que queremos programar, y muchas veces es ahí en donde la felicidad se hace presente.




Few years ago, I met Isabel at a lunch of friendly and easy going conversations. We were a group of women that shared the language, the popular cuisine, perspectives on life and being far from our homes.


Most of us supported the family in creating a life away from our countries. The husbands were businessmen, diplomats, entrepreneurs, high-level employees and some adventurers, whom received good job offers promising to improve the family income, status and often their professional career. The wives took charge of the household administration and the children´s education.


The promise a large income, travels, luxury education for the children, access to classy worlds, and trips back home. On the other side of the street, the cost was seeing little of the husband, in many cases loneliness and the difficulty in adaptation, language and cultural differences.


But for Isabel it was not the case, ever since she met her husband, an American diplomat, she knew that the life of a nomad came with love.


She had an interesting career at the great playhouses of Washington DC in the United States where she worked in the execution and costume design of some of the most important operas in the country. Sewing was her passion and she had great satisfaction dedicating herself professionally to what she loved.


When love knocked on her door, sewing came with her. In fact, it became as a tacit request for her future husband, in each place where they lived she would have a workshop to be in contact with her passion. To this day, Isabel's magical place exists in every country where the family moves.


That's how I met her, in her workshop, an important place in her life and it seems to me that to tell important stories, we have to go to the important places, and this story that has nothing to do with the sewing workshop is very important.


In the workshop she gave me details of her life regarding her work, her entrepreneurship and little by little we got into the subject of children. I don't remember if she told me or not when the conversation about having children became central them. What Isabel did tell me was that there were several failed attempts before arriving to Vietnam.


Isabel and her husband witnessed how it was easy for other families, it wasn´t the case for them. They made several attempts with in various countries where feeling enchanted and disenchanted was a matter of a few weeks.


When she arrived in Vietnam she was tired of trying and only the dream remained intact. One day during their usual walks, she asked her husband if he thought they would one day be parents, and he said he thought not. In her journal she wrote… “I choose to believe.”

The day after that conversation, Isabel had an appointment to the International Clinic for her annual physical. In the waiting room she greeted a woman out of politeness, and little by little they began to talk. For reasons unclear to her today, they started to talk about assisted fertilization program in the country.


The details of this conversation are not clear to me, what I do remember is that Isabel left that room with an address and a name, and both smelled as hope. The address was of a local hospital and the name of a Vietnamese doctor.


So, it was there where this miracle happened, in a chaotic flow where things work with their own rhythm. Common sense gave way to intuition and confidence in miracles. Without much thought, she found herself in the waiting room of the one who would become the host of the magic of reproduction.


Everything that followed this decision was strange, unsuspected, and incomprehensible. The doctor's office without order and full of women, the chairs and tables in the waiting room were small as the ones at infant schools, a sensation of orderly disorder (as usually happens in this country).


None of this was expected from the medical care scheme, however she stayed!


After several visits to assess her situation, she felt overwhelmed by the chaos. When her turn came, she asked the doctor if there was another place where she could treat her privately, less clutter, cleaner, something similar to the standards she knew. The doctor smile to her and without saying a word, Isabel understood that staying and accepting was her decision.


Isabel decided to stay and give herself over to the magic. Today, she and her husband are parents of twins conceived in the Vietnamese chaos, with a rhythm that understands that life happens when it happens, and that much of what they lived through was because they gave themselves without asking many questions.


What I see in this story


Well, I see magic, openness, chance, intuition, in short… life.

We seek the meaning of life without understanding that much of what we do and live is meaningless. That the results arrive when they arrive and that no matter how hard we push some things do not come out when we want but when they have to come out. We don´t have control of all the variables, this is for sure!

Life is a show where we are surprised with magic, miracles and others along those lines.

Being attentive, aware, present and open shows us that life is more than what we want to program, and many times that is where happiness lays.