top of page
Yoga at Home

La Fiesta Olvidable / The Forgettable Party



Los invitaron al cumpleaños de su mejor amigo, y este evento no se lo podían perder. Ya decididos y entusiasmados, le avisarían a sus hijos que el día 2 de Octubre se irían a la capital para participar de la celebración. El problema estaba en que ella padecía de demencia senil, el tenía movilidad limitada y el cumpleañero estaba con un diagnostico de Alzheimer.


Este delirio dio paso a un almuerzo en donde la pareja procedería a informar a los hijos y nietos que estaban preparados para ir a la fiesta. Los hijos sin tener mayor información preguntaron de que fiesta se trataba y ella sin dar muchos detalles les dijo que se irían al cumpleaños del amigo.


Ambos hijos se miraron tratando de disimular el shock del asombro, y procedieron a preguntar por los detalles. La pareja había decidido ir y volver en bus, llegar de sorpresa a la fiesta, alojar en la casa de su amigo y volver al día siguiente.


Todo esto parecía muy lógico y posible en la cabeza de ambos, sin embargo la realidad era que ellos tenían 90 años, ella no podía caminar mas de dos pasos sin tener que sentarse, las visitas al baño eran frecuentes a lo largo del día, y además tenia una serie de restricciones para comer.


Por su parte, él había sufrido recientemente un ataque cerebral que lo había dejado con movilidad limitada, se sentía cansado todo el tiempo y también necesitaba del baño frecuentemente.


Todo esto sumado a la perdida de memoria y cambios de estado de animo de ella tenía debido a la demencia.


Nada se veía posible, sin embargo sus hijos sin contradecirlos propusieron alternativas a cada uno de sus desafíos. Les ofrecieron llevarlos en auto, con la promesa de parar frecuentemente al baño, llevar una silla de ruedas para que pudieran recorrer sin problemas, llevar la comida de casa para estar seguros que nada les caeria mal.


La pareja acepto el plan y todas las ofertas que sus hijos les hacían. El almuerzo termino con todos felices y la pareja se fue a dormir la siesta.


En cuanto se retiraron de la mesa, los nietos cuestionaron el plan y consideraron a sus padres estaban locos por no restringir la salida y hacerles ver a sus abuelos que esto era una imprudencia sin precedente.


Al finalizar la tarde, los nietos se fueron de la casa de los abuelos pensando que sus padres eran unos irresponsables en dejar que este plan se llevara acabo.


Los hijos de la pareja no se dijeron mucho, de alguna manera ellos esperaban que sus padres entraran en razón, pero no serían ellos quienes los forzarían a echar pie atrás.


Al despertar de la siesta, los padres no recordaban nada de la conversación del almuerzo y procedieron a tomar el té con sus hijos hablando de temas cotidianos.


¿Porque escribo esto?


Cuando escuche este evento, lo primero fue asustarme y pensar al igual que los nietos que apoyar los planes era una locura, sin embargo hoy veo que fue la mejor estrategia posible.


En el actuar de los hijos existe respeto de no tratar a sus padres como niños pequeños, sino como adultos que pueden tomar sus decisiones. No tiene que ver con hacerlo o no, sino con poder pensarlo.


También los hijos ayudan a los padres a ilusionarse en un momento de la vida en donde hacerlo es casi imposible, y aunque todo parece una locura, en los ojos de esta pareja todo tiene sentido.


Porque aceptar la enfermedad mental y el envejecimiento es también aceptar que estos ocupan un espacio en este mundo, que lo queramos o no, quizás llegará el día en que estemos ahí, y yo quiero que mi ilusión la pueda vivir sin que tenga que ser verdad.




They were invited to their best friend's birthday, and they couldn't miss this event. Already determined and excited, they would tell their children that on October 2 they would go to the capital to participate in the celebration. The problem was that one suffered from senile dementia, the other had limited mobility and the birthday boy was diagnosed with Alzheimer's.


This delirium gave way to a lunch where the couple would proceed to inform their children and grandchildren that they were ready to go to the party. The children, without having any information, asked what party it was about and she, without giving many details, told them that they were going to their friend's birthday.


Both children looked at each other, trying to hide the shock of astonishment, and proceeded to ask about the details. The couple had decided to go and return by bus, arrive at the party as a surprise, stay at their friend's house and return the next day.


All of this seemed very logical and possible in both of their heads, however the reality was that they were 90 years old, she could not walk more than two steps without having to sit down, visits to the bathroom were frequent throughout the day, and she also had a series of eating restrictions.


For his part, he had recently suffered a stroke that had left him with limited mobility; he felt tired all the time and also needed the bathroom frequently.


All this added to the memory loss and mood changes she had due to dementia.


Nothing seemed possible, however, their children, without contradicting them, proposed alternatives to each of their challenges. They offered them a ride by car, with the promise of stopping frequently to the bathroom, bringing a wheelchair so they could get around without problems, and bringing food from home to be sure of what they would eat.


The couple accepted the plan and agreed with all the offers that their children made them. Lunch ended with everyone happy and the couple went to take a nap.


As soon as they left, the grandchildren questioned the plan and considered their parents crazy for not restricting their departure and making their grandparents see that this was unprecedented madness.


At the end of the afternoon, the grandchildren left the grandparents' house thinking that their parents were irresponsible for letting this plan come to fruition.

The couple's children did not say much to each other, in some way they hoped that their parents would come to their senses, but they would not be the ones to force them to back down.


When they woke up from their nap, the parents did not remember anything about the lunch conversation and proceeded to have tea with their children, talking about everyday topics.


Why am I writing this?


When I heard this event, the first thing I was scared and thought, like the grandchildren, that supporting the plans was crazy, however today I see that it was the best possible strategy.


In the actions of children there is respect for not treating their parents as little children, but as adults who can make their own decisions. It has nothing to do with doing it or not, but with being able to think about it.


The children also help the parents to get excited at a time in their life where doing so is almost impossible, and although everything seems crazy, in the eyes of this couple everything makes sense.


Because accepting mental illness and aging is also accepting that they occupy a space in this world, that whether we want it or not, perhaps the day will come when we are there, and I want to be able to dream without it having to be true.

コメント


bottom of page